La Ciencia de la Nutrición
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Laura Gutman, en el prólogo, dice que este libro describe con absoluta seriedad, contundencia y decisión algo que es totalmente evidente e inobjetable: estamos cada vez más enfermos. Y una de las principales causas es la ingesta de leche de vaca. Sí, la bendita leche de vaca, que ha adquirido un ranking de aceptación en Occidente desproporcionado en relación a sus virtudes y basado en creencias contrarias a la naturaleza.
Este libro fue escrito en 1960. Hoy, más de sesenta años después, las cosas han empeorado notablemente. La industria láctea y el marketing, la vorágine de la vida cotidiana, la industrialización de casi todo lo que comemos y el aumento en el consumo de cuidados médicos y farmacológicos, nos encuentra a todos un poco más enfermos, más agotados y distanciados de nuestro ser esencial. Tristemente, los recién nacidos que generalmente llegan al mundo en un equilibrio perfecto, lo pierden más rápidamente que en épocas pasadas, intoxicados con leche de vaca. ¿Acaso la leche de vaca es una pésima comida? En verdad es un alimento perfecto para los terneros que comerán pasto y llegarán a pesar 400 kilos, pero sustancialmente diferente a la leche humana, alimento sagrado que privilegia el desarrollo de la inteligencia y que facilita la relación amorosa y armónica entre la madre y el niño, para la entrada de éste al mundo terrenal.
La prueba de la toxicidad de la leche de vaca en el niño humano es que casi todos vivimos nuestras infancias repletas de mocos. Sin embargo, estas escenas se han vuelto tan banales, que ni siquiera registramos que estamos enfermos. Después de muchos años de enfermedades no registradas, con el agregado de antibióticos y antifebriles consumidos sistemáticamente, los niños que luego devenimos jóvenes o adultos nos encontramos a punto para desarrollar enfermedades complejas, como consecuencia del agotamiento corporal. Ninguna enfermedad aparece repentinamente, sino que se va gestando y emitiendo señales con la esperanza de que regresemos a nuestro eje original, para atender intuitivamente aquello que cada uno de nosotros sabe que está en concordancia con nuestra salud.
La leche de vaca -que los niños al principio de la vida rechazan espontáneamente- necesita sostenerse a través de un bombardeo de publicidad permanente. Basta observar cualquier canal de televisión con programación infantil y constataremos que casi toda la propaganda gira en torno a los yogures, postres lácteos, flanes y cremas, asociados a los personajes o juguetes del momento. Si fuera un producto que los niños comieran espontáneamente, no habría que invertir esas enormes cantidades de dinero para lograr su venta.
El mensaje que nos ofrece Arturo Capdevila, es de una generosidad infinita, ya que nos muestra la sencillez con la que podemos regresar a nuestra naturaleza y, por ende, a la salud, que nos pertenece tanto como la vida. Sus palabras son honestas y repletas de evidencia científica. Es más, son urgentes. Arturo Capdevila nos habla de “la hora del desastre” y no es una exageración, sino que es un llamado para que cada uno de nosotros mueva una pequeña pieza personal, al menos para darnos cuenta de que todos somos capaces de vivir la vida forjando el arte de estar sanos.
Prólogo de Laura Gutman 5
Dos palabras 9
La civilización de la leche 11
Primera Parte: Frente a la ciencia de la nutrición 19
I Sucinta historia del concepto de nutrición 21
II Desde el metabolismo basal 26
III Anabolismo, metabolismo, catabolismo 32
IV La acción dinámica específica de los alimentos 39
V Revisión del concepto de catabolismo 46
Segunda Parte. El orbe de la leche asociada 51
I El "five o´clock … sick" 53
II La enfermedad como siembra morbo-prandial 58
III Nueva visión de la enfermedad 66
IV Síntomas y cacoquimia 73
Tercera Parte. Leche asociada y patogenicidad 83
I Los lípidos lácteos 85
II Algunas galactopatías 91
III Tres galactopatías más 99
IV La acidosis y la alcalosis, profundas galactonosias 111
V La alcalosis metabólica 116
VI Gandolfi Herrero y la acidosis reumática 123
VII Cromosomas y genes 131
Cuarta Parte. En la realidad vital 139
I Regímenes 161
II Los regímenes extremos 149
III Más allá del neohipocratismo 157
IV El reloj de un Congreso de la nutrición 164
V ¿Qué hora es? La del desastre 172
Quinta Parte. El animal enfermo 179
I Las epizootias contemporáneas como galactopatías 181
II Ante el animal enfermo 186
III La brucelosis 192
IV Antroponosis del reino animal 199
V La fiebre aftosa 204
Apéndice 212
Hacia otros horizontes 212